domingo, 25 de marzo de 2012

Somnolencia.




Frotarse los ojos ante una luz cálida, una luz que te envuelve a cerrar los ojos y dejarse llevar. Luz que deja sombras, sombras aparentes. He perdido temporalmente, el gusto por la vista.
Cerrar los ojos y escuchar como las teclas de un piano se inclinan ante una precisión totalmente pasional y momentánea.
Mis ojos se cierran y se abren, de manera alternativa, disfrutando sin saber exactamente de que. 
Un dulce sonido y sabor me recorre. 

No hay intención, ni objetivo principal, ni secundario. Tampoco solución, ni motivo. 
No se la respuesta a esta sensación.
Pero sin saber exactamente porqué, hoy mismo tengo un inexplicable, pequeño pero gran, interés por ti.

Mañana será otro día.


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