Sed.
Sed en el aire, pero boca en la tierra.
Una sensación que recorre un cuerpo estéril a todo destiempo, un cambio de tiempo inesperado,
a grandes rasgos que incluso no se esperaba.
Como el barro seco, resquebraja.
De repente, una ventana abierta de par en par. Litros y litros ya han recorrido toda esta piel.
Un mal calor.
Bien servido, bien frío.
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