Estoy en tal punto de partida que quizás sea el de llegada, o incluso viceversa.
A veces tiendo a sentarme y esperar la nada. Me intriga lo extraño. Suelo pensar en sentarme y simplemente, observar. Ver las sensaciones que no siento cuando sólo suena el sonido de la manecilla y la arena que cae.
Da igual que reloj sea, no importa. Una situación extraña me es idónea siempre.
Tiendo a lo raro, a lo inevidente, lo superfluo.
Sin explicación, raro. Como lo que estas leyendo en este momento, y yo escribo.
Inevitablemente y sin un porqué, me gusta.
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